Resto del País

México está matando a sus abejas con químicos; el polen está desapareciendo.

Unas 15 millones de abejas han muerto en las últimas dos semanas en apiarios del ejido La Candelaria, en el corazón de la zona maya de Quintana Roo, al parecer por la fumigación en un plantío de chile habanero cercano.

Los apicultores de la región han contabilizado 365 colmenas afectadas en 18 apiarios, los cuales se encuentran en un radio de hasta cinco kilómetros del plantío de chile. Las afectaciones aún no han sido cuantificadas en su totalidad, porque las abejas siguen muriendo en invernaderos más alejados.

Wilson Ayala Mex, uno de los apicultores afectados, explicó a Efe que las pérdidas económicas para los apicultores no serán fáciles de cubrir, por lo que su única alternativa es que les concedan la reparación del daño por parte del dueño del chilar.

El problema es complejo porque aun cuando logren recuperar la infraestructura, las colonias de la especie de abeja mielera tardará en reponerse.

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“Estamos hablando de 15 millones de abejas en promedio, porque cada colmena alberga de 20 mil, dependiendo, 25 mil, 30 mil, hasta 50 mil abejas en una colmena cuando ya tiene un nivel de tres”, detalla.

Los apicultores se enfrentan a la pérdida de la temporada de cosecha y a la de todas sus instalaciones, pues al estar contaminadas es casi un hecho que tendrán que incinerar las colmenas para evitar que se propague la contaminación con el insecticida.

LA CRISIS DE LAS ABEJAS EN MÉXICO

En México, las abejas viven bajo amenaza a pesar del papel tan importante que desempeñan en los ecosistemas: polinizar y con ello asegurar la alimentación de los humanos, además de cubrir otras necesidades como el vestido.

Alrededor del 73 por ciento de las especies vegetales cultivadas en todo el planeta y más del 75 por ciento de la vegetación mundial son polinizadas precisamente por estos insectos voladores, de acuerdo con el documento “La crisis de los polinizadores”, de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio).

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¿Imagina usted un México sin un plato de frijoles, un taco de salsa, un buen café o una taza de chocolate? Pues esos alimentos y bebidas llegan a su mesa –entre otras cosas– gracias a las abejas y otros polinizadores. Pero el cambio climático, la contaminación del aire, el uso de pesticidas y neonicotinoides, así como la sustitución del hábitat y flores que las abejas polinizan por campos de monocultivo, son las causas por las que las colmenas se están acabando.

Entre los cultivos más importantes del país que son posibles gracias a la polinización destacan frijol, chile, tomate, jitomate, calabacitas, ciruelas, mangos, manzanas, café, cacao, vainilla, almendro, alfalfa y más.

Las abejas son fundamentales para lograr la reproducción de las plantas, además, producen miel a partir del néctar que extraen de las flores. Pero su vuelo podría detenerse para siempre si no se pone freno a sus principales amenazas: calentamiento global, desplazamiento por especies introducidas, pérdida de hábitat ocasionada por la deforestación y uso de pesticidas, principalmente en la agricultura industrial.

El informe “El riesgo medioambiental de los insecticidas neonicotinoides” presentado por Greenpeace el año pasado reveló que “la agricultura industrial amenaza el futuro de los mismos insectos polinizadores de los que depende ya que fomenta la pérdida de biodiversidad, destruye los hábitats donde estos se alimentan y necesita de sustancias químicas tóxicas para controlar las malas hierbas y las plagas”.

La organización internacional, además, dio a conocer datos preocupantes de la situación a nivel mundial: la población de abejorros silvestres ha experimentado una disminución drástica e incluso algunas especies ya se han extinguido a nivel regional o global.

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“Este descenso es sintomático de un sistema agrícola industrial fallido”, critica.

En el mismo sentido, en marzo del año pasado, el Centro para la Diversidad Biológica (CDB) informó que más del 40 por ciento de los insectos polinizadores están sumamente amenazados a nivel mundial, incluidas muchas de las abejas nativas que son fundamentales para la polinización de cultivos y flores silvestres en los Estados Unidos.

El año pasado, Enrique Estrada, líder de Federación Mexicana de Apicultores AC, dijo a SinEmbargo que en México, sólo en el periodo de 2015 y 2016, más de 100 mil colmenas –cada una de ellas con 40 mil abejas– colapsaron.

En el periodo de un año, alrededor de 4 mil millones de abejas murieron en el país. Los estados donde se dio el mayor declive fueron Jalisco, Durango, Coahuila, San Luis Potosí, Zacatecas y Chihuahua, además de zonas de la Península de Yucatán –integrada por Yucatán, Quintana Roo y Campeche–, donde, por si fuera poco, hubo un problema de sequía que acentuó la problemática.

Las abejas de la Península de Yucatán han sido de las más afectadas por la deforestación y el uso de pesticidas. Desde hace años, mayas de la región han advertido que los pesticidas matan “fulminantemente” a las abejas que ha provocado una disminución considerable de sus colonias y ha afectado la producción de miel.

Apenas hace un par de días, el Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible– Península de Yucatán (CCMSS-PY) denunció la muerte de más de 300 colmenas de abejas, pertenecientes a 18 apicultores del Ejido Candelaria, situado en el municipio de José María Morelos, en Quintana Roo. Los insectos cayeron muertos luego de que un empresario aplicara un químico altamente tóxico para fumigar su terreno y dar paso a la siembra de chile habanero.

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Con información de Efe

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